Casa Grosella

En lo alto de la montaña, esta vivienda se reinventa para abrazar una nueva forma de habitar: más abierta, más fluida, más consciente. El proyecto nace de la voluntad de borrar fronteras entre estancias: cocina, comedor, salón y recibidor, que se funden en un solo gesto continuo y de dotar de alma y propósito cada metro cuadrado.
La cocina, concebida como una sala técnica silenciosa, cede el protagonismo a una gran isla central en color grosella: una pieza escultórica, vibrante, que ordena el
espacio y regala el primer “wow” visual al cruzar el umbral. Un núcleo de energía cromática que estructura los movimientos y activa la convivencia.

El comedor se baña en luz, abrazado por una gran vidriera que enmarca la montaña como un cuadro vivo. Allí, una mesa redonda rompe la rigidez geométrica y favorece los encuentros, las palabras suaves y el tiempo compartido. La transición hacia el salón es natural, casi coreográfica.
El área de estar se articula alrededor de una chimenea que ejerce de corazón latente.
Un sofá generoso y dos butacas envolventes crean una atmósfera íntima, pensada para conversar, descansar o simplemente mirar cómo cae la tarde.
El lenguaje estético del proyecto combina el eco sobrio del neoclasicismo, molduras discretas que decoran sin pesar con la honestidad de lo rústico: maderas vivas, texturas nobles, formas que respiran. Y todo se vertebra a través de un hilo colorista, valiente y alegre, que recorre el espacio como un latido continuo.
Un hogar que mira hacia la naturaleza y se abre a la vida. Un remanso vibrante, donde cada rincón está diseñado para conectar, inspirar y acoger.

Fecha: Octubre 2020
Superfície: 85 m2
Diseño de interiores: veoveo studio
Decoración y styling: veoveo studio
Gestión de obra: veoveo studio